By Susanna

Hola Soy Susanna, encantada! 

Soy una enamorada de los libros y de la naturaleza. Por suerte en mi vida nunca me han faltado ni los unos ni la otra. Cierto que no siempre he tenido un jardín, mi infancia en un piso de Barcelona en el que sólo veía una pequeña franja de cielo no hizo más que incrementar mis ganas de aprender y experimentar todo lo relacionado con plantas, flores, animales… nada quedaba fuera de mi curiosidad.

Así pues, en cuanto me fue posible, dejé la ciudad atrás y, tal como había soñado tantas veces, conseguí, en cada una de mis casas, un jardín, cada vez un poquito más grande, dónde me siento siempre a salvo y donde normalmente me encuentro a mí misma e intento poner en orden mis pensamientos.

Mi jardín

Me gusta pensar que cada jardín nos cuenta una historia, si sabemos cómo interpretarla. Y la historia del jardín de nuestra casa, del que llevamos disfrutando ya casi dos décadas, empezó un día de marzo en el que todos tuvimos que quedarnos en nuestras casas y sortear la ansiedad, el miedo y la incertidumbre que nos rodeaba, de la mejor manera posible. Y tal como he comentado antes, cuando ando perdida, normalmente me encuentro… en mi jardín. Aunque esta vez no sólo me ayudó nuestro jardín, en esta historia que os comparto, también hubo un libro, que me ha acompañado en mis mejores momentos y al que acudo irremediablemente cada vez que necesito dulzura. Es el libro que mi compañero de vida me regaló estando embarazada y que me leyó, pacientemente, en el hospital, mientras ella venía al mundo. El título, “La Flox dels colors”. 

Nuestro proyecto

Así pues, mientras no sabía cómo o hacia dónde encauzar mi energía, mi ansiedad y mis nervios, empecé a cuidar del jardín. Hace años que empecé mi colección de rosales ingleses y de semillas de flores diferentes, pero nunca antes había podido dedicar tanto tiempo y cuidados al jardín. Tampoco había podido apreciar los resultados … y ¡qué maravilla! Recogimos tantas flores que no sabíamos ni dónde ponerlas. Empezamos a regalarlas a vecinos y conocidos… y aquí, exactamente aquí, me di cuenta de la conexión tan potente y especial que se creaba gracias a las flores.

Y una vez más, los libros, en los que las historias se entrelazan, me tenían una sorpresa preparada… al poder empezar a pedir libros en nuestra biblioteca, cayó en mis manos uno que hablaba sobre granjas de flores en USA… no tenía idea de que existía algo así… y con curiosidad desmedida, encontré a Erin Benzakein… y el mundo a mi alrededor, se llenó de flores, de ilusión, de admiración, de aprendizaje y de color.

Así es cómo decidimos que nuestro jardín sería nuestro nuevo proyecto, Flox, y estoy feliz y orgullosa de poder haber llegado hasta aquí. 

 

Qué hacemos

Aquí en Flox somos floricultores-artesanos, es decir, no plantamos grandes cantidades de una sola variedad de flor. Nuestro jardín–campo-granja de l’Ametlla del Vallès, está diseñado y plantado con una gran variedad de flores, arbustos, verdes y frutos para recolectar (floricultura ecológica), junto con pradera de flores silvestres, bosque y espacios que sirven de refugio a la fauna local, que, a su vez, fomentan la polinización y enriquecen el ecosistema que nos rodea.

En este entorno privilegiado, cuidamos de nuestras flores desde las semillas, consiguiendo flores que han sido cuidadosamente escogidas por sus propiedades, colores, fragancias o necesidades específicas. Las cultivamos sin químicos, respetando las estaciones y en equilibrio con la flora y fauna locales. 

 

En Flox ofrecemos flores de temporada, y seguimos 5 temporadas diferentes. La primera comienza a mediados de febrero hasta mediados de mayo, es seguramente la más deseada después del invierno, con flores aparentemente delicadas, como las anémonas, tulipanes, mimosa, narcisos, ranúnculos y lilas. La segunda va de mediados de mayo a mediados de julio, es la temporada con más variedad de flor con diferencia. La tierra despierta y llegan todas las flores más delicadas, rosas, peonías, gladiolos, las primeras dalias y un infinito de flores silvestres nos rodean. La tercera va de mediados de julio a mediados de septiembre, con las flores más resistentes a las altas temperaturas, girasoles, hortensias, rosas, zinnias, dalias, mucho color y muchas hierbas decorativas para acompañar el verano mediterráneo. La cuarta de mediados de septiembre a mediados de noviembre donde ya nos preparamos para disfrutar de las últimas aunque no menos espectaculares, flores que nos ofrece la naturaleza. Las dalias, zinnias, hortensias, amarantos, celosías, crisantemos todos con unos colores ricos y aterciopelados, que nos invitan a empezar a disfrutar de nuestros interiores.  La última, la quinta, de mediados de noviembre a mediados de febrero es cuando todo se prepara, las planificaciones, las plantadas… También hay flor fresca, aunque en menos cantidad, pero es cuando nuestros verdes están en su mejor momento, las flores que hemos secado desde verano ya están preparadas y además, poco a poco, vamos introduciendo otras flores que se están aclimatando muy bien en nuestro entorno como los helleborus, los bulbos forzados o amaryllis, que nos regalan unas flores super bonitas y diferentes.